Escrito 4

Sukha

Felicidad

Traducido de Śrī Gauḍīya Patrikā, año 26, número 4 (15/6/1974), página 140

En este mundo, todos los seres vivientes se esfuerzan por alcanzar la felicidad con toda la fuerza de su vida. El propósito esencial de todos es apartar el sufrimiento y obtener una felicidad pura y sin mezcla. Desde la infancia hasta el momento de la muerte, los seres humanos remueven cielo y tierra, absortos en la búsqueda de la felicidad. Sus esfuerzos por alcanzarla continúan de numerosas maneras: a veces individualmente, a veces como parte de un grupo, y a veces como habitantes de naciones enteras o, a mayor escala, como organizaciones internacionales. Por mucho que las personas se esfuercen por alcanzar una felicidad ininterrumpida, esta no llega; en su lugar, llega la infelicidad. Por otra parte, aunque nadie se esfuerza en lo más mínimo por la infelicidad, esta igualmente llega. En la rueda del tiempo, los seres vivientes cosechan los resultados de los actos que realizan; entonces, ¿de qué sirve esforzarse únicamente por la felicidad mundana?

¿Qué es la verdadera felicidad? ¿Quién no desea la felicidad? Los seres vivientes que están en cautiverio material no comprenden correctamente estas cuestiones. Para alcanzar esa felicidad, han adoptado un curso de acción equivocado y, dejando atrás la verdadera felicidad, corren tras un espejismo. Todas las cosas agradables de este mundo que creen que dan felicidad no lo hacen en realidad, porque los objetos inertes del mundo son temporales y están destinados a destruirse. Anhelar felicidad en medio de objetos temporales y perecederos solo produce sufrimiento. El ego de ser el disfrutador, ejercido sobre objetos pasajeros como el dinero, la casa, la esposa, los hijos, etc., termina creando lamentación, confusión y otras formas de dolor.

Si uno obtiene conocimiento del ātmā, la felicidad y la paz son posibles. La destrucción de todos los objetos mundanos es inevitable, pero los objetos trascendentales, que están más allá de lo mundano, no se destruyen. Aquello que está más allá del mundo visible de los seres está dotado de conciencia; en otras palabras, es cin-maya, compuesto de espíritu o conciencia. Esa sustancia cinmaya es la jīvātmā, el alma del ser viviente. En la Gītā, Śrī Bhagavān explicó esta jīvātmā a Arjuna:

“apareyam itas tv anyāṁ prakṛtiṁ viddhi me parām |
jīva-bhūtāṁ mahābāho yayedaṁ dhāryate jagat ||” (Gītā 7.5)

En otras palabras, los ocho tipos de prakṛti son inferiores. Superior a ellos es otra energía Mía, que es la jīva, por medio de la cual este mundo es sostenido y protegido.

Esa jīvātmā es sat, verdadera o, en otras palabras, eterna; no puede ser destruida. Esto se menciona en la Śrī Gītā:

“nainaṁ chindanti śastrāṇi nainaṁ dahati pāvakaḥ |
na cainaṁ kledayantyāpo na śoṣayati mārutaḥ ||
acchedyo ’yam adāhyo ’yam akledo ’śoṣya eva ca |
nityaḥ sarvagataḥ sthāṇur acalo ’yaṁ sanātanaḥ ||
avyakto ’yam acintyo ’yam avikāryo ’yam ucyate |”

Sin embargo, en el estado condicionado, las jīvas están obsesionadas con dvitīya-vastu. En otras palabras, como resultado de pensarse algo que no son y de olvidar la forma de trascendencia saccidānanda plena y condensada de la cual proceden, las jīvas soportan tanto sufrimiento y desdicha.

“Jīvera svarūpa haya nitya-kṛṣṇa-dāsa – la posición constitucional de los seres vivientes es ser siervos eternos de Kṛṣṇa.” Olvidando este hecho, las jīvas vagan nacimiento tras nacimiento a través de 8,4 millones de especies de vida, obteniendo diferentes cuerpos como resultado de su propia karma, hinchadas de falso ego e identificándose con este bulto corporal, un saco de huesos y carne. Śrīman Mahāprabhu impartió la siguiente enseñanza:

“nāhaṁ vipro na ca narapatir nāpi vaiśyo na śudro
nāhaṁ varṇī na ca gṛhapatir no vanastho yatir vā |
kintu prodyan-nikhila paramānanda pūrṇāmṛtābdher
gopī-bharttuḥ pada-kamalayor dāsa-dāsānudāsaḥ ||”

Cuando la jīva toma refugio en un guru genuino, entonces, por la misericordia inmotivada del guru, la jīva comprende la verdadera identidad de su alma e intenta corregir sus errores. Por la misericordia de Śrīla Guru-pādapadma, la aversión de la jīva hacia Kṛṣṇa se disipa y se manifiesta el deseo de servir a Kṛṣṇa, a medida que abandona la mentalidad de disfrute que tiene hacia los objetos del mundo, comprendiendo que solo el eternamente y supremamente dichoso Bhagavān es el disfrutador de todas las cosas. Así se desarrolla la comprensión apropiada de que todos los objetos deben ser ofrecidos al servicio y a la satisfacción de Bhagavān.

El disfrute continuado no hace que cese el deseo de disfrutar. “Na jātu kāmaḥ kāmānām-upabhogena śāmyati – uno no puede disipar la lujuria mediante el disfrute continuo.” Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura ha cantado: “hari bole deo bhāi āśāra mukhe chāire, nirāśa to sukhare – ¡Oh hermanos!, canten ‘Hari!’ mirando al deseo a la cara, porque no tener anhelos es felicidad.”

La forma de la felicidad, ānanda-līlā-maya-vigraha Śrī Bhagavān, es el amo de toda ānanda, de toda dicha. Para alcanzar una felicidad interminable y eterna, uno debe tomar refugio únicamente en Sus pies. Si Śrī Bhagavān está complacido, el mundo entero queda satisfecho: “tasmin tuṣṭe jagat tuṣṭam.”

Donde hay dharma, surge la felicidad. “Dharma mūlaṁ hi bhagavān sarva-veda-mayo hariḥ | smṛtañca tad-vidāṁ rājan yena cātma prasīdati.” Śrī Bhagavān es la raíz del dharma. Sirviéndole, el alma queda satisfecha o feliz. Nadie puede alcanzar felicidad y paz eternas sin servir a los pies de Śrī Bhagavān y de Sus devotos.

Realizar bhajana de Śrī Bhagavān es el deber supremo en la forma humana de vida. Aunque los animales, las aves, los gusanos, los insectos y otras especies de vida nacen en condiciones inferiores a la humana, aun así tienen la capacidad de comer, sobrevivir y disfrutar de sus sentidos. Todo ser viviente está afligido por estos tres tipos de kleśa, sufrimiento: ādhyātmika, ādhibhautika y ādhidaivika; pero solo en la forma humana de vida existe la oportunidad de liberarse de las garras de todas estas miserias. Por eso el śāstra ha dicho: “Āhāra-nidrā-bhaya-maithunāñca sāmānyam etat paśubhir narāṇām; dharmo hi teṣām adhiko viśeṣo dharman hīnāḥ paśubhiḥ samānāḥ.” Es por la ejecución del dharma que el ser humano es superior al animal.

Es el resultado de una gran fortuna el obtener nacimiento humano en la tierra supremamente sagrada de Bhārata-varṣa, porque Bhagavān mismo desciende en Bhārata-varṣa en cada era y hace visibles todos Sus pasatiempos trascendentales para Sus devotos bhaktas. Cuando los devotos de Śrī Bhagavān se angustian por la separación causada por no haber tenido Su darśana, Él aparece para darles Su darśana; mientras tanto, subyuga a los malvados y establece el dharma. Por lo tanto, si por medio del nacimiento humano en la India y por el resultado de cierta sukṛti uno puede alcanzar todo ese trascendental sādhu-saṅga, entonces tiene una excelente oportunidad de expandir el bienestar del alma. Todas las cosas que los seres humanos creen que les traerán felicidad en este mundo solo les dan sufrimiento interminable. Śāstra da el ejemplo de que si uno tiene picazón en el cuerpo y se rasca, al principio pensará que ha obtenido bastante alivio, pero poco después experimentará más ardor y tormento. Un médico recetará ciertos medicamentos y prohibirá rascar la zona afectada. Del mismo modo, la humanidad solo puede alcanzar el verdadero bienestar y la verdadera felicidad siguiendo la prescripción dada por śrī guru y los Vaiṣṇavas, quienes son sanadores altamente cualificados capaces de curar la enfermedad de la existencia material. Siguiendo el sendero aprobado por el śāstra y mostrado por śrī guru y los Vaiṣṇavas, uno puede alcanzar la felicidad eterna.

—Śrīmatī Umārāṇī Devī

Chunchura (Hooghly)